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Opinión

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Oración por los reyes

La Biblia no llama a idolatrar a los gobernantes. Llama a interceder por ellos para que la sociedad pueda vivir en dignidad, piedad y honestidad. Si quienes gobiernan promueven esas condiciones, la Iglesia debe alegrarse. Si las destruyen, debe decirlo. Porque la lealtad suprema del cristiano no pertenece al César, sino a Dios.