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Opinión

Déjame participar en tu guerra

Las guerras más difíciles de reconocer no son las que ocurren entre naciones, sino aquellas que llevamos dentro de nosotros mismos. Son batallas silenciosas que requieren empatía, escucha, humildad y el valor de mirar nuestras propias heridas para no convertirlas en un dolor que termine lastimando a quienes amamos.

Opinión

Déjame participar en tu guerra

Las guerras más difíciles de reconocer no son las que ocurren entre naciones, sino aquellas que llevamos dentro de nosotros mismos. Son batallas silenciosas que requieren empatía, escucha, humildad y el valor de mirar nuestras propias heridas para no convertirlas en un dolor que termine lastimando a quienes amamos.

El imperio detrás del pesebre

Los primeros cristianos no respondieron con ingenuidad, miedo ni idolatría política. No aceptaron divinizar gobernantes, justificar abusos en nombre del orden, ni confundir paz con silencio impuesto